Determina tu futuro con base en lo que tú quieres

Decidir lo que vas a hacer durante los próximos 40 años no es cosa fácil ni mucho menos liviana. Debe ser siempre una tarea en la que hay que poner el corazón y la cabeza al 100%, pues habrá muchas voces que quieran persuadirte de ir en una determinada dirección o perseguir ciertas metas, aunque no necesariamente tengan que ver con lo que tú estás buscando.

 

Tal vez ahora te muevas en una zona que dominas, vulgarmente llamada, zona de confort. Como es fácil y sin imprevistos, es posible caer en la mala práctica de querer mantenerte ahí, buscando satisfacer las expectativas de alguien más, ya sean tus padres, tus maestros o tus amigos; y decidas entonces, emprender un camino hacia donde en realidad no quieres ir. Todo esto mientras transcurren los mejores años de tu vida.

 

¿Cómo evitar convertirte en lo que nunca quisiste ser?

 

Aunque tal vez te brinde satisfacciones, realizar algo de lo que no estás enteramente convencido o que no es lo que buscabas, te traerá al final mucha frustración y tragos amargos, pues a mitad del camino te encontrarás frente a la disyuntiva de decidir si vale la pena seguir hacia adelante, quedarte donde estás o retroceder, última opción que considerarás, tomando en cuenta el tiempo que ya has invertido.

Por eso, el primer paso es saber qué quieres.

Alrededor de tu zona de confort, está tu zona de aprendizaje, que es a donde debes moverte para desarrollar nuevas habilidades o capacidades. Esto no sólo lo haces cuando vas al escuela, también cuando viajas, experimentas nuevas sensaciones, modificas tus hábitos o conoces gente nueva.

Una forma de entrar en tu zona de aprendizaje, es proyectarte hacia un futuro no muy lejano, orientando tus gustos, tus capacidades y tus habilidades, con el fin de saber en qué te gustaría invertir tu tiempo, dinero y esfuerzo, para después cosechar lo sembrado.

Piensa en todo lo que quieres lograr.

A lo largo de tu vida lo mejor será que vayas teniendo metas a corto, mediano y largo plazo, si es posible, con una fecha de vencimiento. Visualízate lográndolo todo. Hazte preguntas, rétate a tener horizontes cada vez más lejanos.

¿Qué te gusta de tu presente?, ¿qué te gustaría que fuera diferente?

¿Quieres tener una carrera?, ¿cuál?

¿Qué quieres hacer después de graduarte?, ¿seguir estudiando?, ¿conocer otro país?, ¿trabajar?

¿Qué trabajo te gustaría hacer?, ¿te gustaría formar parte del sector público o privado?

¿Quieres tener una familia?, ¿qué tipo de padre te gustaría ser?

 

Una vez que tengas las respuestas arriésgate un poco más y muévete a tu zona de pánico, ¿qué es esto?, es la zona que está más allá de tu zona de aprendizaje, a donde casi nadie se atreve a ir y a donde te dicen que no vayas para que no te pasen cosas horribles si algo te sale mal.

 

¿Cómo llegar a mi zona de pánico?

 

Para evitar dificultades, puedes verla más bien como tu zona mágica. Aquí podrán pasarte cosas tan inesperadas como extraordinarias, cosas que si no es ahí, nunca conocerás. En este lugar te esperan grandes retos para los que será necesario que te desarrolles a través del cambio, que es un riesgo.

 

Puede ser que te dé miedo perder lo que tienes, pero, en realidad lo que experimentarás serán periodos de tensión emocional, pero también de ganas de crear. Frente a esto, será importante que tengas presente tu motivación, lo que quieres, hasta que se transforme en parte de tu personalidad; de esta manera te mantendrás en la misma dirección, aunque en ocasiones tengas que cambiar de estrategia y, eventualmente, lograrás lo que desde un inicio te propusiste.

 

¿Qué te recomendamos?

 

Es posible que te invada el miedo en muchas ocasiones. Miedo a fallar, miedo al rechazo, miedo al qué dirán o al ridículo, pero puedes enfrentarlos y vencerlos recordando siempre tu objetivo, de dónde has salido y todo lo que ya has recorrido. Eres humano y no lo sabes todo, pero siempre podrás aprenderlo.

 

¡Arriésgate y confía!

 

cta-infografia-los-site-libros-que-todo-emprendedor-debe-leer

Quizá te interese