Cómo saber si mi hijo o hija es víctima de bullying escolar

El bullying escolar o acoso escolar es un fenómeno que en los últimos años se ha convertido en un problema a nivel internacional, que ha trascendido de un hecho que ocurre dentro de la escuela a las redes sociales.    

El hecho ha cobrado tal relevancia que incluso han surgido iniciativas que cambian el currículo escolar, además de leyes que regulan el tema de la violencia en las escuelas.  

En 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció un término legar para definir el Bullying como “todo acto u omisión que de manera reiterada agreda física, sicoemocional, patrimonial o sexualmente a un menor o adolescente, realizado bajo el cuidado de las instituciones escolares sean públicas o privadas”.

Pero ¿cómo saber si se trata de un problema de acoso escolar o un acto de agresión aislado?

En el “Manual para la prevención y manejo del acoso escolar”, de UVM, se plantean las siguientes características para identificar el bullying de las acciones propias de “juegos pesado”.

BULLYING

LLEVARSE PESADO

Para uno de los involucrados, no es disfrutable.

Es hasta cierto punto disfrutable en la medida en que se trata de un juego.

No es una dinámica fácil de parar. La agresión ocurre con frecuencia.

Ambos involucrados toman turnos dominando.

Los sonidos son más de dolor o nerviosismo.

Se puede parar en cualquier momento.

Los oponentes generalmente no son amigos ni antes ni después del episodio.

 

Se pueden escuchar risas de ambas partes

implica acciones negativas que puedan adoptar varias modalidades: contacto físico, palabras, muecas, gestos obscenos.

 

Se puede jugar frente a adultos.

 

Y al tratarse de Bullying, pueden distinguirse los siguientes tipos:

Bullying físico: Es el más conocido y fácil de identificar, ya que en ocasiones deja marcas en el cuerpo a causa de golpes o lesiones. Es más frecuente entre hombres que mujeres.

Bullying verbal: Es difícil de identificar porque no deja marcas visibles, pero en él se recurre al empleo de palabras ofensivas o comentarios crueles sobre la apariencia, inteligencia, intereses, cultura, raza, religión, familia, discapacidad u orientación sexual de una persona.

Bullying relacional: Es cuando alguien, de forma encubierta, manipula a miembros de la comunidad escolar para tratar de destruir las relaciones de la persona, su aceptación y su estatus en el grupo. Este bullying con frecuencia se genera de forma anónima a través de otras personas.

Ciberbullying: Es el bullying que se practica principalmente en las redes sociales, o con el uso constante de teléfonos móviles para causar daño a una persona. El agresor normalmente se esconde en el anonimato, usando nombres falsos para no ser identificado, lo que sitúa a la víctima en una mayor indefensión.

  • Entre los ejemplos del ciberbullying están:
  • Envío y difusión de mensajes ofensivos, maliciosos, vulgares y amenazantes
  • Difundir rumores sobre la víctima
  • Compartir sus secretos e imágenes
  • Excluirla de grupos de red
  • Enviar mensajes mal intencionados haciéndose pasar por ella.

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El rol de papá y mamá ante la detección del bullying

Tu rol como padre y madre de familia es muy especial para detectar si tus hijos son víctimas del acoso escolar, y de esa forma brindar apoyo y propiciar también la intervención de las autoridades escolares.

¿Cómo puedes detectar si tu hijo es víctima de bullying?

  • Lo primordial es que los padres estén al pendiente de sus hijos y, sobre todo, de la presencia de algunos de estos indicativos:
  • Está triste o irritable.
  • Sufre de pesadillas y trastornos en el sueño, o en el apetito.
  • Hay cambios en su comportamiento.
  • Sufre dolores de cabeza y estómago.
  • Presenta moretones, rasguños o golpes.
  • Pone pretextos para no ir a la escuela.
  • Pide que no lo dejen solo cuando se encuentra en las inmediaciones de su escuela.
  • No socializa con sus compañeros ni quiere asistir a fiestas o excursiones.

Muchos dicen que “está de moda”, pero lo cierto es que el bullying existe desde siempre. Sin embargo, actualmente es un problema que puede identificarse y resolverse.

 

Fuente: “Manual para la prevención y manejo del acoso escolar” - UVM, 2016. 

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