El celular puede ser la mejor herramienta educativa del aula o su mayor distracción, y la diferencia la hace únicamente el uso que se le da. En México, donde más del 70% de la población ya es usuaria de internet y 9 de cada 10 jóvenes de preparatoria privada acuden a clases con su smartphone, esta pregunta ya no es opcional: es urgente. En esta guía encontrarás las ventajas y desventajas del uso del celular en el aula, qué dicen los estudios más recientes, cómo está respondiendo la normativa mexicana y qué pueden hacer padres y escuelas para encontrar un equilibrio real.
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En esta nota, exploraremos las diversas perspectivas sobre esta cuestión, analizando sus efectos positivos y negativos en el contexto educativo.
Mucho se ha discutido sobre cuándo es el momento adecuado para dejar que nuestros hijos tengan un teléfono celular. ¿En kinder, primaria, secundaria o hasta preparatoria? De acuerdo con el estudio “Uso de teléfonos celulares inteligentes en estudiantes de preparatoria y su influencia en el rendimiento académico”, 88% de los alumnos de preparatoria que posee un celular siempre acude con él a la escuela.
El mismo estudio preguntó a profesores: “¿El uso de celulares y apps por parte de los estudiantes afecta su rendimiento académico? Para sorpresa de nadie, 94% de los maestros participantes consideraron que sí lo hace.
¿Qué piensan los alumnos? De acuerdo con el estudio dirigido por Olmer Hernández Argueta, Carla Beatriz Capetillo Medrano y Efraín Soto Bañuelos, el 47% indicó que el uso de redes sociales en clase sí afecta “un poco” sus calificaciones; 12% señaló que “mucho”; 2% señaló que “muchísimo” y 39% dijo que “nada”, lo cual contrasta con lo que opinan sus profesores.
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Al preguntar a los estudiantes si su nivel de aprendizaje y participación en clases se han visto afectados por el tiempo que les consume el celular y redes sociales, el 48% menciona que “poco”; el 12%, “mucho”; el 2% “muchísimo y el 38%, “nada”.
En términos digitales, esto se conoce como phubbing: la acción de prestar atención al móvil en lugar de las personas con las que estamos acompañados (en este caso, el profesor).
Una pregunta que es sintomática sobre el grado de apego de los estudiantes hacia sus celulares es: “¿Dónde dejas tu dispositivo móvil cuando te vas a dormir?”. El 59% menciona que lo deja a la mano, el 33% en alguna parte de la cama, el 6% debajo de la almohada y solo el 2% en otro lugar. Esa es la realidad con la cual se debe trabajar.
Si te preguntas qué uso se le puede dar al celular en el aula, aquí te enlistamos algunos empleos que se le pueden dar:
Instituciones como UVM han integrado estas herramientas dentro de su modelo educativo, entendiendo que la tecnología bien usada es un diferenciador en la formación de los estudiantes.
El estudio “Uso de teléfonos celulares inteligentes en estudiantes de preparatoria y su influencia en el rendimiento académico” revisó 40 investigaciones al respecto, y halló que 19 coinciden en el tipo de influencias negativas. Para empezar, que los jóvenes dediquen de entre 3 a 5 horas diarias a su teléfono puede llevar al descuido de las tareas diarias.
| Distracción | Los celulares pueden desviar la atención de los estudiantes de las actividades de la clase hacia las redes sociales, juegos o mensajes de texto. |
| Disminución del rendimiento académico | Se pierde la noción de las horas dedicadas a la tecnología, y no se cumple con las tareas o actividades asignadas en clase. |
| Problemas de conducta | Los estudiantes pueden usar los dispositivos para actividades no autorizadas durante las clases. |
| Desigualdad en el acceso tecnológico | Lo que puede generar desigualdades en el acceso a recursos digitales. |
El debate sobre el celular en el aula ha dejado de ser solo académico para convertirse en política pública. México vive un momento de transición regulatoria que es importante conocer.
A nivel federal, la Guía Operativa SEP 2025-2026 establece que queda restringido el uso de teléfonos celulares y demás dispositivos electrónicos a alumnos y personal durante la jornada escolar, salvo cuando tengan un fin pedagógico. Sin embargo, aún no existe una ley federal que prohíba el celular en todos los niveles educativos del país.
En marzo de 2026, el secretario de Educación Pública Mario Delgado inauguró el Foro Nacional "Más allá de las pantallas", donde planteó la necesidad de discutir qué tipo de reglas podrían aplicarse en las escuelas mexicanas, señalando que la regulación debe basarse en evidencia, en un enfoque de derechos y en el compromiso con el desarrollo humano integral. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el tema se está analizando a nivel institucional.
A nivel estatal, la regulación avanza más rápido:
El contexto global también presiona: según datos actualizados de la UNESCO al 25 de enero de 2025, un total de 79 países han implementado medidas para limitar el uso de celulares en las escuelas.
Los datos han evolucionado desde las primeras investigaciones. Esto es lo que muestran los estudios más recientes:
Sobre el impacto en el rendimiento académico, un estudio publicado en 2025 en la Revista FILHA analizó las consecuencias del uso del celular y las redes sociales en estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Fresnillo, Zacatecas, midiendo variables como el tiempo de uso de dispositivos móviles, las plataformas más utilizadas y su relación con las calificaciones obtenidas. Sus hallazgos confirman que la procrastinación inducida por el celular es uno de los principales factores que afectan negativamente el desempeño escolar.
Sobre la tendencia global, para finales de 2024, 79 sistemas educativos en todo el mundo contaban con prohibiciones expresas sobre el uso de smartphones en las escuelas mediante leyes o políticas, cifra que ha seguido aumentando a lo largo de 2025 y 2026.
Sobre el contexto mexicano, en México más del 70% de la población de seis años o más es usuaria de internet, y entre adolescentes la proporción supera el 90% a escala mundial, siendo los jóvenes de 15 a 24 años el grupo más conectado del planeta según la ONU.
Sobre los efectos cognitivos, investigaciones internacionales revisadas por la SEP y la UNAM señalan resultados mixtos: algunos estudios muestran mejoras en concentración y rendimiento cuando se restringe el celular, mientras que otros indican que prohibir los celulares en el aula no necesariamente reduce el tiempo total que los estudiantes pasan frente a la pantalla. Esto refuerza la idea de que la regulación debe ir acompañada de educación digital, no solo de restricciones.
La tendencia mundial apunta hacia la restricción: 79 países ya tienen algún tipo de regulación y México avanza en la misma dirección. Sin embargo, ninguna política escolar funciona de manera aislada si en casa no existe una estructura clara.
Para las escuelas:
Para los padres:
Para los estudiantes:
Al final, escuela y familia deben actuar como un binomio. La regulación más efectiva no es la que prohíbe por decreto, sino la que construye hábitos digitales responsables desde adentro.
Elegir una preparatoria que tenga una postura clara frente a la tecnología —ni prohibicionista ni permisiva sin criterio— hace una diferencia real en el desarrollo académico y digital de los estudiantes. En UMV trabajand con ese equilibrio como parte del modelo educativo.