5 formas de enfrentar el duelo de no ser aceptado en la universidad pública

Cuando a ti te sucede que no eres admitido en una universidad pública, sufres una sensación de pérdida que genera reacciones muy similares al proceso del duelo. Es normal, aunque lo mejor es aceptar la noticia cuanto antes y seguir adelante. ¡No pierdas tu meta!

Llega el día señalado para conocer los resultados del concurso de selección de la universidad pública, y estás muy nervioso. Apostaste todo por esa institución; sabes que la moneda está en el aire.

Al buscar tus datos quedas impactado al saber que no “entraste” por unos cuantos puntos. ¿Cómo, si te preparaste tanto y no hiciste un mal examen? “No puede ser, lo revisaré de nuevo”, dices, pero los datos son los mismos que hace unos segundos.

Tu reacción es similar a la de alguien que ha sufrido una pérdida emocional importante, y seguramente pasarás por las cuatro etapas identificadas por algunos estudiosos del proceso del duelo: incredulidad, enojo, depresión y aceptación.

Esa sensación de “valer menos”, de “estar fuera”, de no tener más opciones; el miedo de “perder el tiempo”, de “desfasarte” de tus amigos y de tu generación; la rabia por sentir que el enorme esfuerzo no fue proporcional al resultado, que todo es “una injusticia”.

Puedes llegar a vivir todo esto –negación, frustración, enojo, tristeza, inseguridad, apatía, pesimismo– como un auténtico drama, aunque no tiene por qué ser así.

El proceso del duelo contiene una fase positiva, la de la aceptación, que llega con el tiempo –cuanto antes, mejor– y te permite dar pasos adelante para buscar nuevas opciones y seguir el camino que tenías planeado.

Algunas ideas te ayudarán a llegar lo antes posible a la aceptación:

1. ¡No te paralices! Sigue con tu plan de estudiar la carrera universitaria que deseas, reorganizando tus pensamientos y revisando las opciones que te ofrecen otras universidades, incluyendo alguna universidad privada.

2. Acércate a tus seres queridos. Tus papás, hermanos y demás familiares son la mejor guía y apoyo para que no interrumpas tu preparación.

3. No frenes el entusiasmo por hacer lo que te apasiona.

4. Recuerda que no hay una manera “correcta” de vivir el duelo, ni tienes por qué seguir todas las fases en el orden que marcan los investigadores: cada quien tiene su experiencia única y sus propios tiempos.

5. Lo más importante es que vivas el proceso como un duelo, no como una tragedia… porque no lo es, y que explores cuanto antes otras posibilidades y si no fue en la pública, tal vez una universidad privada tenga un plan a tu medida..

No permitas que los obstáculos te detengan, tú decides cuándo continuar con tu preparación.

 

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