¿Cómo apoyar a tus hijos en la elección de una carrera?

Todos sabemos que los padres desempeñan un papel muy importante en diversos aspectos del desarrollo de sus hijos. A veces lo hacen de manera activa, propositiva (como cuando eligen la escuela a la que acudirán), pero la mayoría de las veces, esto sucede sin darnos cuenta: el idioma que hablan, la forma en que caminan, sus gustos en cuanto a comida, música, entretenimiento y sus opiniones respecto a temas como la política o la educación, son sólo algunos ejemplos de las conductas que marcarán la forma de ser de sus hijos.

 ¿Cómo influyen los padres en el desarrollo laboral de sus hijos?

 Ya sea que se den cuenta o no, los padres influyen en el nivel de educación o capacitación que alcanzarán sus hijos; en el conocimiento que tienen sobre los diversos trabajos y la opinión que tienen acerca de las diferentes ocupaciones; en sus creencias y actitudes en relación al trabajo; en la motivación que tienen para tener éxito, para alcanzar metas, para superarse, etcétera.

La mayor parte de esto se aprende inconscientemente: los chicos observan y absorben las actitudes de sus padres acerca de todos estos temas, captan sus valores y las expectativas que tienen acerca de ellos a medida que van creciendo.

Una vez que los jóvenes han tomado la decisión de cursar una carrera universitaria, con frecuencia acuden con sus padres para buscar orientación respecto. La labor de los padres en este sentido es de gran importancia, ¡y nada fácil!

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hijo?

Hazle saber que cuenta con tu apoyo y tu amor incondicional. Esto le dará confianza para atreverse a averiguar diversas carreras, aún aquellas que puedan sonar raras o descabelladas. ¿Qué sucede si tu hijo elige una carrera con la que tú no estás de acuerdo – y tu actitud se lo hace saber?  Esta puede ser una prueba muy dura para ti, pues no es deseable que un chico descarte su pasión por darle gusto a sus padres… ¿estás preparado para algo así?

 Ayúdalo a descubrir sus habilidades, sus intereses, sus talentos. Puedes, por ejemplo, pedirle que recuerde cuáles son las materias que más le han gustado en la escuela, en cuáles ha tenido un mejor desempeño; qué actividades extracurriculares disfruta, qué tan bien le va.

A veces los jóvenes se dejan impresionar por el glamour de una carrera, o por la posibilidad de ganar mucho dinero. Ayúdale a aterrizar una idea en una persona concreta, por ejemplo: si tu hijo está entusiasmado con Diseño Gráfico porque ha visto los resultados finales de una campaña de publicidad, puede no darse cuenta de lo que realmente vive a diario un diseñador: la enorme cantidad de horas que se pasó dando vida a una idea, plasmándola, desarrollándola durante interminables horas de trabajo en la computadora, discutiendo con el cliente por un pequeño cambio en la tonalidad de un diseño, etcétera.

Acompáñalo a conocer el mercado de trabajo: qué carreras existen, qué carreras nuevas han surgido, cuáles tienen mayores probabilidades de impactar el futuro, cuáles tienden a desaparecer, en cuáles tiene más oportunidad de tener éxito, etcétera.

Especialmente en esta época, todo el tiempo están surgiendo carreras nuevas. No centren sus esfuerzos únicamente en aquellas carreras que ustedes ya conocen, amplíen su panorama utilizando herramientas impresas y digitales para apoyarse en esta búsqueda.

Ayúdalo a identificar fortalezas, no carreras. Si tu hijo puede identificar en qué cosas es bueno, qué le gusta, cómo prefiere pasar su tiempo, después podrá buscar carreras en las que se requieren estas características.

Ayúdalo a identificar lo que le apasiona, no lo que le daría prestigio o dinero. Analicen si una elección determinada representaría cambios en su estilo de vida… y si estaría dispuesto a enfrentarlos. Por ejemplo: si una joven que vive en Ciudad de México desea estudiar Oceanografía, es evidente que tendrá que cambiar su lugar de residencia: ¿estaría dispuesta a hacerlo? Ustedes, ¿estarían de acuerdo con que lo haga? ¿tiene la capacidad para salir adelante viviendo lejos de la familia?

Averigüen las diferentes oportunidades de educación y capacitación en su lugar de residencia. Si estudiar fuera es una opción, amplíen su búsqueda.

 ¿Cómo lo puedes hacer?

Abre la puerta a tener conversaciones de este tema tan pronto como sea posible. Hay familias en donde ciertos temas pareciera que están prohibidos; de manera abierta o encubierta, son tema que no se tocan. Es importante introducir el tema laboral muy temprano en la vida de los niños, pues de esta forma los estarás preparando para el futuro,  para saber que en algún momento de su vida, a ellos les tocará el turno de ser los proveedores de su familia.

Tocar temas como si tanto hombres como mujeres deben trabajar y aportar económicamente, qué valores son importantes en la elección de una ocupación, qué tan importante es el balance entre trabajo y diversión, son temas que deben manejarse desde siempre en la vida de los hijos.

Encuentra el balance adecuado entre apoyar, acompañar, sin invadir. Tú siempre puedes dar tu opinión, pero no puedes olvidar que la decisión final es de tu hijo.

Los niños pequeños quieren saber qué hacen sus papás y, de grandes, quieren ser como ellos. Pero el momento real de decidir suele ocurrir en la adolescencia; y todos los padres sabemos lo difícil que puede ser intentar aconsejar a un adolescente… La principal recomendación en este sentido: espera que tu hijo se acerque a ti. El adolescente estará más dispuesto a escucharte si toma la iniciativa – si te acercas sin que lo solicite, lo más seguro es que rechace tus consejos.

Recuerda: evita ser un padre / madre helicóptero: apoya cuando te lo pidan y después, retírate. No suena fácil y no lo es… pero los adolescentes responden de manera negativa cuando se sienten invadidos. Y muchos adultos también, ¿no es cierto?

No impongas tus propios objetivos. Cuida que su elección no se base en darte gusto, debe darse gusto a sí mismo. Algunos jóvenes no se atreven a plantear sus preferencias, pues temen la desaprobación de sus padres; por ejemplo, si desean estudiar arte, música, actuación,  en lugar de una carrera mejor remunerada o más “reconocida”, como medicina o derecho.

Lamentablemente, si los padres no le permiten seguir sus propios ideales, el precio que el chico deberá pagar puede ser muy alto. Deja de lado tus expectativas y dale a tus hijos la oportunidad de ser felices en la profesión que elijan.

Cuida no intentar que tu hijo lleve a cabo algo que tú no pudiste. Con mucha frecuencia, en el intento de darle a los hijos lo mejor, los padres caen en el error de impulsarlo a hacer algo porque ellos no tuvieron la posibilidad de hacerlo en su juventud. Pero muchas veces al intentar hacer esto se pierden de vista los intereses, necesidades, deseos y habilidades del hijo.

Recuerda: hay cosas que tú no le puedes transmitir, él debe descubrirlas solo. Por más que intentes, no siempre puedes proteger a tu hijo del sufrimiento. Puede ser que tú tengas claro que una elección es incorrecta, que se va a llevar un frentazo, pero si pretendes forzar esta información a tu hijo solamente conseguirás que se enfade contigo.

Permítele, incluso, fracasar si esto es necesario para que se dé cuenta que su elección no es la adecuada.  Y, si esto sucede, resiste a la tentación de decirle “… te lo dije”.

Recuerda: la decisión final es de él. Si bien los jóvenes buscan el apoyo de los padres en este tema, una participación excesiva puede ser contraproducente; si el joven percibe que los padres están intentando controlarlo, su reacción será negativa.

Algunas consideraciones de carácter práctico:

  • No esperen hasta el último minuto para tomar decisiones.
  • Ayudarle a tener expectativas realistas.
  • Ayudarle a planear la carga de trabajo.
  • Ayudarle a reconocer la importancia de las tareas en casa.
  • Ayudarle a planear sus actividades sociales de manera que no interfieran con su rendimiento académico.

 Es mi deseo que estas ideas te sirvan de inspiración para apoyar a tu hijo a encontrar su vocación. Disfruten esta convivencia - no tengan prisa:  si en un momento dado identifican que están entrando en conflicto, hagan un alto en el camino y respondan a la siguiente pregunta: “En este momento, ¿qué es más importante? ¿Elegir LA carrera, o mantener una buena relación?”.

Entonces pueden irse al cine, ir a dar una vuelta o darse un respiro uno del otro. No es necesario resolver el tema en una sola sentada. De hecho, creo que es imposible. Pero si se dan el tiempo suficiente para elegir, estoy segura que alcanzarán su meta.

¡Buena suerte!


Nancy Steinberg es psicóloga especialista en niños y adolescentes con problemas de aprendizaje y de conducta, experta en procesos cognitivos, estimulación de la capacidad de aprendizaje y terapia ocupacional. La puedes encontrar en midoctoranancy.com, en FacebookTwitter y LinkedIn, o en el 55-5294-0354.

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