Entrar a la universidad implica prepararte para el examen de admisión y también crear un Plan B si no obtienes lugar en tu primera opción. Comparar universidades, revisar becas, planes de estudio, empleabilidad e infraestructura puede ayudarte a elegir una mejor alternativa para seguir tu meta profesional.
Si quieres entrar a la universidad, lo ideal es prepararte para el examen de admisión, investigar distintas opciones académicas y considerar alternativas desde el principio. Tener un Plan B no significa pensar en el fracaso, sino actuar con estrategia para continuar tus estudios sin detener tu proyecto de vida.
Muchos estudiantes se enfocan por completo en una sola meta: obtener un lugar en una institución pública. Aunque esa puede ser su estrategia principal, también es importante contemplar otras rutas para seguir adelante si los resultados no salen como esperaban.
Un Plan B consiste en identificar opciones reales para alcanzar tu objetivo, incluso si el camino inicial cambia. En lugar de verlo como una segunda opción, conviene entenderlo como una estrategia inteligente para no perder tiempo y mantenerte cerca de la carrera que quieres estudiar.
Si tu primera opción es una universidad pública, como la UNAM, debes considerar que la demanda suele ser muy alta y los lugares disponibles son limitados.
De acuerdo con la Dirección General de Administración Escolar de la UNAM, gran parte de las solicitudes de ingreso se concentra en unas cuantas licenciaturas. Entre ellas destacan:
1. Médico Cirujano
2. Derecho
3. Psicología
4. Administración
5. Contaduría
6. Arquitectura
7. Enfermería
8. Pedagogía
9. Cirujano Dentista
10. Medicina Veterinaria y Zootecnia
11. Relaciones Internacionales
12. Economía
13. Ingeniería en Computación
Además, la UNAM reportó una oferta de 13,863 lugares para licenciatura en 2025, frente a una demanda de 162,460 aspirantes. Estos datos muestran que competir por un lugar puede ser especialmente difícil en ciertas carreras.
Por eso, tener un Plan B te permite actuar con mayor claridad, reducir la incertidumbre y seguir avanzando hacia tu meta profesional.
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Si no lograste entrar a tu universidad ideal en el primer intento, lo primero es mantener la calma. Ese resultado no define tu capacidad ni invalida el esfuerzo que hiciste para prepararte. En muchos casos, influyen factores como la alta demanda, el número limitado de lugares y la concentración de aspirantes en ciertas carreras.
Lo importante es no detenerte. Este puede ser un buen momento para reorganizar tus opciones y evaluar alternativas que quizá no habías considerado con suficiente atención.
Estos consejos pueden ayudarte a construir un Plan B más sólido y tomar una mejor decisión:
Antes de elegir tu siguiente paso, despeja tu mente de pensamientos negativos. Actuar desde la frustración o la presión puede hacer que descartes oportunidades valiosas. Cuando recuperas la calma, puedes analizar mejor tus opciones.
Investiga qué universidades ofrecen la carrera que quieres estudiar. Incluye opciones públicas y privadas para tener una visión más amplia. Revisa sus páginas web, solicita informes o agenda una visita para conocer más sobre su propuesta académica.
También puede ayudarte revisar opciones de licenciaturas, conocer los planes de becas y comparar el proceso de admisión de cada institución.
No basta con que una universidad tenga la carrera que te interesa. También necesitas revisar qué materias incluye, qué enfoque tiene el programa y si responde a lo que buscas para tu futuro profesional.
El aspecto económico es clave. Muchas universidades cuentan con becas, apoyos o esquemas de financiamiento educativo que pueden ayudarte a continuar tus estudios sin poner en pausa tu meta.
Alberto Rivera, egresado de la Licenciatura en Mercadotecnia de UVM, recomienda buscar una universidad con buena calidad académica y una propuesta de valor clara. En su experiencia, el costo-beneficio fue uno de los factores que influyó en su decisión.
“El que el costo fuera más accesible que otras universidades privadas también fue un punto clave para decidirme a favor de la UVM”.
Más allá del nombre de la institución, vale la pena evaluar qué te ofrece en tu formación. Por ejemplo:
• Becas y financiamiento educativo
• Tecnología que fortalezca tu aprendizaje
• Instalaciones e infraestructura
• Programas internacionales o doble titulación
• Vinculación con el mundo laboral
• Seguimiento a egresados
Consulta rankings, reconocimientos y fortalezas académicas. Investigar qué se dice de una universidad puede darte señales sobre su nivel académico, prestigio y diferenciadores.
Alberto Rivera también tomó este punto en cuenta al elegir:
“Cuando yo elegí universidad tomé en cuenta rankings. Pude encontrar fuentes que fueron muy importantes para mí, y una de ellas fue Reader’s Digest, donde la UVM aparecía bien posicionada”.
Una buena universidad no solo te ayuda a estudiar una carrera, también puede acercarte al mercado laboral. Investiga cómo están posicionados sus egresados, si destacan en su sector y qué tan preparada está la institución para impulsar tu desarrollo profesional.
Por ejemplo, en UVM, 8 de cada 10 egresados consiguen trabajo en su primer año de egreso, de acuerdo con el Estudio de Egresados IPSOS 2024.
Además, para una tercera parte de los egresados, una de las ventajas fue conseguir empleo mientras estudiaban, según la Encuesta Nacional de Egresados (ENE) realizada por el Centro de Opinión Pública (COP) de la Universidad del Valle de México.
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Para tomar una decisión más informada, puedes comparar estos factores:
| Aspecto | Qué revisar |
|---|---|
| Carrera | Que sí esté disponible y tenga el enfoque que buscas |
| Plan de estudios | Materias, duración y actualización del programa |
| Becas | Apoyos, descuentos y financiamiento |
| Infraestructura | Laboratorios, salones, tecnología y espacios |
| Empleabilidad | Inserción laboral y seguimiento a egresados |
| Prestigio | Rankings, reconocimientos y reputación |
| Proyección internacional | Intercambios, certificaciones o doble titulación |
Elegir universidad no solo depende del prestigio. También debe hacer sentido con tus metas, tus intereses y tu contexto personal. Una buena opción será aquella que te acerque a tu proyecto profesional y te ofrezca herramientas reales para desarrollarte.
Además del prestigio, conviene revisar indicadores como empleabilidad, acompañamiento académico, opciones de beca y experiencias internacionales, ya que estos factores pueden influir directamente en tu desarrollo universitario y profesional.
En procesos de orientación vocacional, uno de los errores más comunes es enfocarse solo en el examen de admisión y dejar para el final la revisión de alternativas. Sin embargo, comparar opciones con tiempo permite tomar decisiones más inteligentes y menos emocionales.
Alberto Rivera recomienda no cerrarse a una única opción, sino abrir el abanico de posibilidades y analizar qué institución se adapta mejor a tus objetivos.
“Investiguen muy bien todo, piensen muy en serio la elección de su carrera y de su universidad, porque de eso depende mucho su futuro”.
También puedes ver su experiencia completa en el video:
Tener un Plan B no significa rendirte, sino demostrar que eres una persona previsora, organizada y capaz de reaccionar ante distintos escenarios. Muchas personas exitosas, líderes y emprendedores han llegado lejos no solo por insistir en una meta, sino por saber adaptarse cuando el camino cambia.
Si tienes claro lo que quieres estudiar, crear un Plan B puede ayudarte a avanzar con más seguridad hacia la universidad y acercarte a la vida profesional que imaginas.
Si estás buscando una universidad que te acerque a tu meta profesional, compara su oferta académica, sus becas, su empleabilidad y las oportunidades de desarrollo que ofrece. Conocer tus opciones con tiempo puede ayudarte a tomar una decisión más segura.
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